José Manuel Arteaga La decisión del gobierno federal de convertir los Proyectos de Inversión Diferidos en el Registro de Gasto Público (Pidiregas) en deuda pública no muestra cuáles serán los costos en el largo plazo para las finanzas públicas, sostiene el Centro de Análisis e Investigación Fundar. “No se explican cuáles son los costos en el largo plazo. Tampoco queda claro cómo estas reformas al esquema de inversión de Pemex ayudarán a sobrellevar esta crisis”, planteó en un análisis. Detalló que no queda claro como la reconversión de la deuda generada por los Pidiregas apuntala a mitigar los efectos de la crisis, particularmente en la vida cotidiana de los ciudadanos. La decisión de que Pemex asuma la deuda de Pidiregas, que de entrada representará un déficit de 1.8% del PIB en 2009, no es la opción más benéfica para el país, aunque sí la más conveniente políticamente, agregó. “Al excluir las amortizaciones de los Pidiregas del Presupuesto, el gobierno asumirá una deuda mayor a la que tendría que asumir si pudiera un préstamo por los 78 mil 200 millones de pesos, lo cual servirá para mantener el nivel de gasto programable y financiar las nuevas inversiones en infraestructura”, planteó José María Marín, investigador de Fundar. Para el subsecretario de Ingresos de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, la conversión a deuda pública de los Pidiregas es un acto de transparencia, pues los pasivos ya se encontraban en los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP). |