Números electorales: recursos y medios de comunicación en el proceso electoral 2009

por Diego de la Mora Maurer [1]

 


El proceso electoral de 2009 arrojó cifras sobre las que vale la pena reflexionar. Más allá de los discursos partidistas o la protesta ciudadana de quienes anularon su voto, quedan las cifras duras, números que si bien admiten interpretaciones, nos muestran una aproximación a la realidad político-electoral de nuestro país. El objetivo de este artículo es presentar algunos datos que nos permitan identificar: ¿cuánto cuestan las elecciones?, ¿quién ganó y quién perdió en el reparto del dinero público destinado a mantener un sistema de partidos?, ¿cuál fue el impacto de la reforma electoral de 2007 y cuál la nueva relación del poder con los medios de comunicación?, y si hay algún horizonte ¿hacia cuál avanzar?

Primero. Tenemos elecciones caras y de las más caras del mundo.

Según la organización Lupa Ciudadana, cada voto emitido en 2009 costó 45 dólares, es decir, 630 pesos si se conidera cada dólar a 14 pesos [2]. La misma organización señala que otros países, como Argentina, tienen elecciones mucho más baratas: en dicho país, cada voto cuesta 25 centavos de dólar.

Otros cálculos, aún siendo más bajos, siguen llamando la atención. Por ejemplo, si se dividen los 12 mil 180 millones de pesos que le fueron asignados al Instituto Federal Electoral (IFE) en el Presupuesto de Egresos de la Federación[3] entre los 34,126,794 votos que se contabilizaron el 5 de julio de 2009, el costo por cada voto fue de 357 pesos.

El pasado de abusos, por parte de los actores políticos nos ha dejado un aparato electoral gigante y costoso. De los 12 mil 180 millones de pesos asignados al IFE, 9 mil 150 millones fueron para su gasto operativo y 3 mil 730 para la operación y campañas de los ocho partidos políticos que contendieron en la elección federal.

El dinero de los contribuyentes se concentra, además, en las manos de las empresas de los medios de comunicación. Según el IFE, durante el proceso electoral se transmitieron poco más de 31 millones de "spots", una exposición 5.5 veces mayor a la del proceso electoral de 2006[4].

Segundo. Hay una gran distancia entre acceso regulado y acceso equitativo a los medios.

Nuestro sistema electoral condiciona el acceso al presupuesto público y, por ende, a los medios de comunicación que tendrán los partidos, a la proporción de votos obtenida en la última elección. Dados los resultados de la campaña de 2006, durante la campaña electoral de 2009, el PAN transmitió 28 promocionales diarios en radio y televisión, el PRI 21 y el PVEM siete. Con estos mismos criterios, y dado el incremento de las preferencias electorales, el PRI y el Partido Verde tendrán, en 2012, 39 promocionales diarios; mientras que el PAN se quedará “solamente” con 24. De mantenerse la alianza entre el PRI y el PVEM en el 2012 tendrían 65% más promocionales que el PAN [5]. Pero no sólo hay desigualdad en el acceso “formal”. El IFE también informa que, entre el 3 de mayo y el 28 de junio de 2009, la cobertura noticiosa de los tres partidos más grandes se dividió de la siguiente forma: 26% para el PAN, 19% para el PRD y 27% para el PRI[6].

Tercero. Las mentiras o los déficits de la reforma electoral.

Después de la reforma electoral de 2007, el Senado de la República estableció que, gracias a que los partidos utilizarían los tiempos oficiales para transmitir sus "spots", el ahorro para estas elecciones sería de 1,973 millones de pesos. Sin embargo, previniendo que los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial no podrían utilizar los tiempos oficiales para transmitir sus mensajes durante buena parte del año, se aumentaron los recursos destinados a las partidas 3701 y 3702, que son las destinadas a comunicación social y publicidad, a 1,915 millones de pesos.

La asignación de casi 2 mi millones de pesos para comunicación social y publicidad representa un gasto demasiado alto en un rubro que no es prioritario para avanzar en el ejercicio pleno de los derechos humanos de las personas o a atender las necesidades de millones de personas en estos momentos de crisis económica.

Lo anterior se agrava porque durante el sexenio de Felipe Calderón ha existido la práctica de sobreejercer los recursos para comunicación social y publicidad: en 2006 se presupuestaron 731.7 millones de pesos y al final del año se acabaron gastando 780.6 millones. En 2007 se presupuestaron 582.2 millones y se gastaron 1,603.2 millones. En 2008, el presupuesto inicial fue de 910 millones y al final se gastaron 3,155.3 millones de pesos. Dada la tendencia no tendríamos que pensar que este año fuera distinto, aunque habrá que esperar el Informe Semestral de la Secretaría de Hacienda para saber cuánto se han gastado y si se han reasignado recursos para este rubro.

Por si fuera poco, los estados también han gastado grandes cantidades de recursos en comunicación y publicidad: según cálculos de Jenaro Villamil, Enrique Peña Nieto ha desembolsado, desde que empezó su gobierno, alrededor de 3,500 millones de pesos sólo por anunciarse en televisión[7].

Los números anteriores se agravan si se considera que nos encontramos en un contexto de crisis económica que no habíamos vivido desde, por lo menos, 1995. La Secretaría de Hacienda ha anunciado que hay un faltante de 300 mil millones de pesos en el Presupuesto de la Federación. Sin embargo, ante esta situación que se torna crítica, se siguen dirigiendo recursos a una actividad que no es prioritaria.

Cuarto. ¿Quién y cómo puede intervenir para revertir esto?

La Cámara de Diputados, la LXI Legislatura, tiene la oportunidad, en el corto plazo, de reducir los recursos que se destinan a la comunicación y la publicidad del Gobierno Federal, aprovechando las atribuciones para modificar el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación que le enviará el Ejecutivo durante los primeros días de septiembre. Además, en el mediano plazo, las y los legisladores podrían reducir los recursos que se destinan a los partidos políticos y asegurar una comunicación entre la ciudadanía y los partidos que no esté basada en la repetición de "spots" de 30 segundos que realmente comunican poco.

Dato curioso: según Consulta Mitofsky, si sólo hubieran votado los menores de 30 años, el Partido Social Demócrata habría superado claramente el límite para su registro legal de 2%, lo que significa que las propuestas de dicho partido son populares entre los jóvenes[8].

 

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1 Investigador del área de presupuesto y política pública de Fundar, Centro de Análisis e Investigación, A.C. / diego@fundar.org.mx
2 Revista Vanguardia, 15 de julio de 2009, disponible en línea www.vanguardia.com.mx, consultada en julio de 2009.
3 El presupuesto del IFE para 2009 representa el 0.53% del total del gasto federal.
4 “Balance electoral en radio y TV”, Javier Tejado Dondé, Reforma, 7 de julio de 2009.
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 Villamil, Jenaro (2009), Si yo fuera presidente, El reality show de Peña Nieto, México, Grijalbo, p. 55.
8 Consulta Mitofsky, Comparativo de resultados y perfil del votante, Análisis de la Encuesta de Salida, México, 5 de julio de 2009, disponible en línea www.consulta.com.mx, consultada en julio de 2009.

 

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