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La Asamblea Legislativa: cómo quedó y qué quedó
En general, podemos empezar a ver un cambio en la votación de la ciudadanía, pues aunque la mayoría de las y los votantes se inclinaron nuevamente por la izquierda del PRD, en los números vemos tendencias a la baja[2]. Para hacer valer la afirmación de que el voto es mandato, lo importante será exigirle al PRD mayor calidad en sus candidaturas y compromiso en su trabajo partidario. Analicemos primero qué pasó con la votación obtenida por el PRD. Desde los tiempos de Cuauhtémoc Cárdenas, este partido había mantenido mayoría absoluta en el Distrito Federal. Hace tres años, el PRD obtuvo la victoria en 36 de 40 Distritos Electorales disputables. En estas elecciones sólo retuvo 30 de esos 36. Aunque debe aclararse que dos de esos son de la Coalición PRD-PT-Convergencia, es decir, bajo el patrocinio exclusivo del PRD sólo obtuvo 28. Pero estos números generales tienen aún más detalle. Como es de todos conocido, el PRD tiene al interior, digámoslo así, varios “perredes”. Los votos obtenidos en las pasadas elecciones le dan a este partido 28 diputaciones, de las cuales 19 son de Izquierda Unida y 9 de Nueva Izquierda. Para poner nombres y rostros a estos números que expliquen sus implicaciones, recuérdese que hace tres años, igual que ahora, la mayoría era del PRD, pero controlada por Nueva Izquierda; de ahí que Víctor Hugo Cirigo se mantuvo hasta el final de la IV Legislatura de la Asamblea como el presidente de la bancada perredista. Adivinar la nueva conformación y conducción del PRD en la Asamblea resulta difícil en este momento, pues aunque de botepronto se podría pensar que sería Alejandra Barrales quien dirija a su partido en la Asamblea, lo cierto es que tendría que renunciar a la presidencia del PRD en el D.F., cosa que al parecer no está definida. Sumado al hecho de que en Izquierda Unida −encabezada por René Bejarano− las cosas aún no toman su lugar. Con todo, lo que sí es un hecho es que ahora se tendrá no sólo una Asamblea dominada por el PRD sino una fracción mayoritariamente “marcelista”. Pero el PRD no es la única izquierda con cambios o en crisis. Por lo que toca al PSD, aunque logró más del 2% en la capital del país no le fue suficiente para mantenerse como partido a nivel nacional. Como plataforma política, sus propuestas eran las más estructuradas y en sintonía con el trabajo y leyes que se han venido impulsando en la ALDF. Sin embargo, aunque el PSD refleja a una buena parte del pensamiento de la izquierda capitalina, no ha logrado traducir esto en votos. Lo sucedido al PSD nos muestra que es un hecho que sin trabajo territorial es complicado y casi imposible, ganar. Con estos resultados el PSD probablemente tendrá dos lugares plurinominales, pero al no poder integrar bancada serán de los llamados “independientes"[3]. El PT fue la cereza en el pastel. El complejo enredo de Iztapalapa pone a prueba la capacidad explicativa de cualquier persona. Ni ellos mismos se creen el efecto “Juanito” que los colocó en un lugar nunca tenido en la ciudad de México. Esa elección, en la que la “candidata” Clara Brugada, reportada en las boletas por el PRD, tendría acceso a la jefatura delegacional sólo si dejaban de votar por ella y en cambio votaban por una persona distinta, postulada a su vez por el PT, muestra que aunque fueron complejas las instrucciones, sí se cumplieron. Los mensajes de Andrés Manuel López Obrador también llevaron a las y los votantes de Iztapalapa a sufragar por las candidaturas del PT para la Asamblea. Para cerrar la descripción de los resultados electorales en el espectro de izquierda, podríamos decir que pese al apoyo de Andrés Manuel, a Convergencia le faltó su “Juanito”. Con todo, parece que tendrán por lo menos un lugar en la Asamblea. El PAN con los resultados en la ciudad quedó contento, a diferencia del marco nacional. Llegó Mariana Gómez del Campo[4] y seguramente se verá la cara con su homóloga Alejandra Barrales. Ganó nueve Distritos más las plurinominales, con lo cual se coloca nuevamente como segunda fuerza en el D.F. Pero como los números legislativos son especiales, aunque obtuvo más distritos que hace tres años tendrá menos asambleístas. Además ya no contará con el apoyo de Nueva Izquierda con quien pudo apuntalar y unirse varias veces durante la IV Legislatura. Por su parte, el PRI y el Verde no pintaron en la Asamblea, aunque por su votación se le asignarán plurinominales. De hecho, tendrán más que hace tres años, es decir, se suman a los perdedores que ganaron. En suma, parece que estamos viendo que por primera vez el membrete de un partido no fue suficiente y que malas candidaturas o su vertiente opuesta, candidaturas apropiadas para la ciudadanía, hacen que el voto se mueva. No se puede cerrar esta breve radiografía electoral y de la composición de la Asamblea sin una referencia directa al fenómeno del voto nulo, el cual representó 12%, el más alto en el país. En el Distrito Federal el sufragio nulo se convirtió en “la cuarta representación política”. En las elecciones pasadas, la ciudad en actividad se movió y hasta los que ganaron sintieron que algo perdieron.
__________________________________________________________________________________________________________ 1 Investigadora del área de derechos humanos y seguridad ciudadana de Fundar, Centro de Análisis e Investigación A.C., particularmente da seguimiento a la agenda en el Distrito Federal / jacqueline@fundar.org.mx |
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