Destino de la Renta Petrolera de México [24-junio-2008] |
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El pasado martes 24 de junio se llevo a cabo el XII Foro de debate en torno a la Reforma Energética con el tema Destino de la Renta Petrolera de México. La sesión fue abierta por el Senador Gustavo Madero -coordinador del grupo parlamentario del PAN- y estableció que el propósito del foro se circundaba en el entendimiento de cómo mejorar y aumentar la renta en beneficio de los mexicanos. Agradeció la participación de los ponentes: Dr. Alejandro Werner Wainfeld, Dr. Alejandro Hernández, Dr. Alejandro Reynoso, Ing. Rogelio Gasca Neri, Dr. Ernesto Marcos Giacoman, Dr. Arturo Huerta, Lic. Ifigenia Martínez Hernández y Dr. Rolando Cordera Campos.
El Senador Francisco Labastida condujo el foro y como introducción al tema señaló que después de concluir con los análisis de temas referentes a la cadena productiva del petróleo realizados en los pasados cinco foros; se iniciaba una nueva etapa donde se abordarán cuestiones económicas, fiscales, financieras y presupuestales del país y de PEMEX. El Senador señaló que se encuentra en debate el destino de la renta petrolera y que los ponentes plantearían de manera plural, desde diversas perspectivas, en qué consiste, cómo se integra, qué se hace y a qué deben destinarse los recursos obtenidos por México, gracias al petróleo. Explicó que a pesar de que se han generado grandes excedentes el país los ha utilizado en el Gasto Corriente del Gobierno.
El Dr. Arturo Huerta, licenciado en Economía por la Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo León, comenzó su ponencia exponiendo que la economía nacional no tiene condiciones endógenas, de acumulación y crecimiento, pues ha venido dependiendo de las exportaciones y de la entrada de capitales. Explicó que de acuerdo a su punto de vista el único sector disponible para atraer inversión es la industria energética. Asimismo, señaló que el gobierno tiene urgencia de que se aprueben las reformas para atraer capitales y así encarar momentáneamente las presiones sobre el déficit externo y las finanzas del sector público.
Punteó que el Estado y el mercado deben participar en el conjunto de la economía, pero no en sectores estratégicos, los cuales deben ser comandados y controlados por el Estado para que operen en función de la dinámica económica como un todo y del bienestar de los nacionales. Dijo que debía presentarse una reforma tributaria drástica que afecte aquel capital que goza de privilegios tributarios para así liberar recursos para PEMEX para que se capitalice y poder frenar su privatización. Expuso que los recursos que genera PEMEX no deben seguir canalizándose a financiar el gasto público corriente, ni para incrementar reservas internacionales, ni apoyar gobiernos estatales y municipales, ni a subsidiar a las gasolinas y a diferentes artículos. El propuso que se puede favorecer a estados y municipios canalizando parte de los ingresos petroleros al impulso del sector agrícola e industrial en sus entidades.
Concluyó su participación diciendo que la economía se encuentra al filo de la navaja, pues de aprobarse la iniciativa no se resolverían los problemas del país, ya que la entrada de capitales propiciaría la depreciación de la moneda nacional, con el consecuente abaratamiento del dólar y de los productos importados. El explica que esto reducirá más nuestra competitividad, afectará más la esfera productiva junto con el empleo nacional, e incrementará importaciones y el déficit del comercio exterior, reciclando así el superávit petrolero, y nulificando su impacto a favor de la dinámica nacional.
Por su parte el Lic. Rolando Cordera Campos, miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, inició apuntando que el destino de la renta petrolera está estrechamente vinculado al futuro del desarrollo de México. Señaló que la dimensión temporal puede resumirse en dos vectores. En primer término, el cambio climático global. En segundo término, la posposición de una transición energética necesaria por el comportamiento de los precios del petróleo y definida como vital por las proyecciones del cambio climático.
Marcó que la renta petrolera está determinada por tres variables: el precio al que se vende el petróleo, el volumen de producción que pueda alcanzarse y los costos de extracción. Dejó ver que en términos e implicaciones macroeconómicas y políticas hay dos objetivos rectores. En primer lugar, la necesidad de maximizar la explotación y transformación del petróleo en el mediano y en el largo plazo, usando los excedentes para ampliar la capacidad de reproducción del sistema económico en su conjunto, así como para profundizar y diversificar el balance energético nacional. En segundo lugar, la ineludible definición de un esquema de distribución de la renta, puesto que la situación actual está marcada por el lento crecimiento de la economía, por las primeras grandes manifestaciones del cambio demográfico y por la dramática y lenta transición energética.
Explicó que en consecuencia los efectos de estas espirales se reflejan en el flanco productivo y el social, donde la cohesión se ve acosada por la pobreza y la migración. Por lo que cuestionó: ¿Por dónde caminar entonces? En primer lugar, hay que asumir que la renta se recoge de un recurso finito, y en consecuencia, debe partir del proceder de una administración congruente que debe proceder a su asignación estratégica. Dijo que se debía convertir a PEMEX en una palanca del crecimiento de la economía sin dejar que deje de tener un papel como auxiliar de la Hacienda Pública. Mencionó que si una parte importante del ejercicio de los recursos del petróleo se decide en el presupuesto, entonces es indispensable recuperar algunos criterios fundamentales. Por ejemplo.
Concluyó al decir que la renta petrolera debe sembrarse y servir para expandir nuestras capacidades productivas y cruzar con éxito la transición energética, entonces dio pie a meditar más que sobre el destino de la renta, sobre lo que queremos como país soberano.
El Ing. Rogelio Gasca Neri- consultor y miembro independiente del Consejo de Administración de empresas en las áreas de energía, infraestructura, transporte y finanzas- inició su intervención hablando sobre la sobreexplotación de un recurso no renovable. Dentro de este esquema, se refirió al tema de aguas profundas, donde se requerirán aproximadamente 2000 pozos para obtener 2 millones de barriles diarios, o sea, el mismo resultado de hoy. Esto implicaría mayores costos, aproximadamente 150 millones de dólares por pozo; mayores necesidades de perforación, y menor éxito exploratorio. En consecuencia difiere en que Aguas Profundas sea la solución al problema de la caída de producción de Cantarell.
Sugirió que PEMEX u otro organismo o empresa 100 por ciento estatal debiera asociarse y participar en proyectos activamente de inversión del lado americano para aprender los aspectos técnicos, contractuales, financieros y operativos sobre Aguas Profundas y aplicarlos con su experiencia a México. Asimismo, aconsejó que se debería concentrar el esfuerzo de inversión y tiempo en aguas someras y en tierra, y aplicar una estrategia específica, selectiva y bien evaluada para aguas profundas. Apuntó que para el 2015, PEMEX será abiertamente importador de petróleo crudo. Una de las implicaciones de esto es que las refinerías que estamos promoviendo y que vamos a hacer, van a tener que trabajar con petróleo importado porque estarán terminadas prácticamente cuando seamos importadores de petróleo.
Terminó señalando que PEMEX es un monopolio constitucional, y que tratar de tener bajo control a PEMEX es una tarea muy difícil. Por esta razón señaló que las propuestas de la iniciativa en materia de autonomía, en caso de aprobarse, deberían ir acompañadas del el apoyo de los miembros de la Junta de Gobierno y de su administración, pero con los mecanismos de control y de rendición de cuentas correspondientes en cuanto a la veracidad de la información.
Se ha utilizado el término renta bajo el supuesto de que siendo los hidrocarburos propiedad de la Nación, el beneficio obtenido por su venta debe reinvertirse en la ampliación de la capacidad productiva del sector y del país, para transformar así el beneficio obtenido de un recurso no renovable, en un capital productivo, generador permanente de bienes, de ingresos y de empleo. Por tanto, es al Gobierno Federal al que le corresponde la propiedad y control de los organismos que manejan los recursos energéticos y es por tanto la autoridad responsable de su desempeño.
Dijo que no es una cuestión pasajera el alza del precio del petróleo pues obedece a profundas razones estructurales de oferta y demanda. Aunado a ello puntualizó que la recaudación proveniente de la venta del petróleo crudo no proviene de un derecho fiscal, aunque así se llame, es un ingreso de capital por venta de patrimonio. Por tanto, la única forma en que se puede justificar la expropiación de la renta petrolera sería que su destino no perdiera su carácter de imprescriptible, sino que conservara su carácter permanente como recurso de capital. Y como eso no se puede hacer con el petróleo, se debe utilizar la renta petrolera de tal modo que lo que estamos perdiendo en este recurso al venderlo se restituya a la nación como una adición a su capacidad de producción.
Concluyó diciendo que se trata de un recurso que debe preservar su carácter de riqueza imprescriptible, lo cual sólo se logra reinvirtiendo la renta petrolera. Explica que toda la ganancia proveniente de la venta del petróleo debe ser invertida, ya sea en fomento industrial, del propio petrolero, de la propia energética, infraestructura de desarrollo, entre otros. No puede haber otro destino para la renta petrolera más que la inversión. Además señaló que hay otro factor que se debe tener en cuenta y que se ha soslayado: el derecho intergeneracional de la renta petrolera. Es decir, estamos utilizando un recurso que también corresponde a las futuras generaciones. Por lo tanto sólo invirtiendo esta renta es como se garantiza este derecho intergeneracional.
Apuntó esas definiciones pues en su entender, las decisiones que se tomen para regular, normar o reformar el estado actual del destino de la renta dependen del punto de partida que se tenga sobre el particular.
Hizo notar que la renta petrolera puede tener carácter distinto: la obtenida en condiciones donde la empresa petrolera no puede regular, como los excedentes por el nivel de precios internacionales y la renta que llega de áreas donde se da la regulación y el planeamiento prospectivo, como la refinación. Asimismo, recalcaba el atraso que el segundo tipo de renta ha tenido durante los últimos años pues el control de precios y la negativa a la participación privado, han generado una empresa que no explota sus posibilidades y exhibe una baja productividad en la cadena de valor. También habló sobre las necesidades de capitalización de PEMEX diciendo que los trabajadores, mediante sus fondos para el retiro, podrían aportar la inversión necesaria para financiar el desarrollo y maximizar las posibilidades de una empresa en condiciones de brindar beneficios a sus propietarios.
No eludió señalar el significado de que PEMEX esté bajo el control de grandes trabas burocráticas y múltiples atavismos jurídicos. Señaló cuatro prioridades dónde debe aplicarse la renta petrolera: inversión pública, desarrollo científico y tecnológico, distribución del ingreso y equidad intergeneracional.
El activo que genera una renta económica es el petróleo en el subsuelo: el insumo es el petróleo crudo. Dijo que el régimen fiscal en vigor paraliza la mayor parte de los recursos que el Estado recibe de la renta petrolera. Por ello, la renta económica se ha perdido y es, o serían, necesarios para sacar de la pobreza a millones de mexicanos.
Hizo un llamado a enfrentar con responsabilidad el desafío de las reformas públicas. Menospreciar el poder y adoptar el modelo que varios países productores han aplicado, donde, por ejemplo, la renta podría devenir en fondos que garanticen la equidad, sería impositivo. Para el ponente, la responsabilidad del Estado en la renta es maximizarla y aprovecharla. El Estado tiene necesidad de adoptar nuevos esquemas, más diversificados. La renta no debe ser utilizada para el gasto corriente. Aseguró que pueden ser licitados los contratos de exploración y extracción a las empresas menos costosas para que el Estado gane más renta petrolera.
Puntualizó que utilizar la renta petrolera para completar las arcas gubernamentales, sería descuidarlo y descuidar las finanzas del país, pues se estarían generando presiones futuras a la economía y su ciclo. En esa lógica, dice el Subsecretario, se debe promover la acumulación de recursos, vía activos o infraestructura, para financiar el desarrollo futuro y dotar con seguridad económica al país. |