Política e Instrumentos para impulsar la Industria Petroquímica [12-junio-2008] |
El pasado jueves 12 de junio se llevó a cabo el debate en torno al tema “Política e Instrumentos para impulsar la Industria Petroquímica ” en el marco de la Reforma Energética. Para discutir dicho punto se invitó a: Antonio Gershenson Táfelov, José Luis Zepeda Peña, Othón Canales Treviño, Carlos Mireles, Raúl Livas Elizondo, Rocío Nahle, Abraham Klip Moshinsky y Rafael Decelis. Asimismo, se encontraban presentes los Senadores Carlos Navarrete, Dante Delgado, Francisco Labastida Ochoa, Fernando Baeza, Santiago Creel, Pablo Gómez, Arturo Núñez, entre otros.
El foro fue abierto por el Senador Santiago Creel Miranda, quién comenzó señalando que objetivo de la reunión era dar impulso a la industria de la petroquímica ya que es una pieza clave para el crecimiento y desarrollo del país; es una fuente de miles de empleos y es el origen de numerosas cadenas productivas. Indicó que los foros son instrumentos de la democracia pues comienzan a partir del diálogo. Por su parte, el Senador Francisco Labastida Ochoa apuntó que el marco regulatorio abre dos posibilidades. En primer lugar, se encuentra la petroquímica básica como un área estratégica exclusiva del estado. En segundo lugar, la petroquímica secundaria en la que pueden participar los privados. Indicó que en México la petroquímica enfrenta importantes retos, y que revisar los instrumentos y las políticas para impulsar la industria petroquímica nacional es el fin del debate.
El Sr. Antonio Gershenson Táfelov, director de Alumbrado Público del Distrito Federal, comenzó exponiendo lo que el Artículo 27 Constitucional establece con respecto a la iniciativa privada y la división artificial de los petroquímicos que se hizo para definir qué productos se privatizarían y cuáles no. Mencionó las ventajas de incluir la participación de los privados en PEMEX, pues si las refinarías privadas son aprobadas podrían producir productos petroquímicos, materias primas y construir complejos petroquímicos contiguos. Habló del problema de los llamados precios de referencia, en el que el número de plantas de petroquímica de PEMEX se ha reducido a la mitad, e incitó a la utilización de la capacidad máxima de nuestras refinarías, junto con la implementación d el excedente petrolero para el financiamiento de la construcción o ampliación de refinerías de PEMEX.
Explicó que entre la decadente producción de crudo y la creciente importación de refinados apuntan a que en unos años México tenga una balanza petrolera negativa y con una tendencia a comprar más hidrocarburos de los que vendan. Dijo que se debe enfrentar el problema por la suficiencia en la producción y la reducción del consumo. Propuso estimular la producción de combustibles alternativos como el etanol y la reducción en importación de gasolinas con estímulos fiscales. La combinación de estas medidas que atacarán el problema por el lado de la oferta y el de la demanda, permitiría avanzar hacia la autosuficiencia de los refinados y reducir el desbalance con los petroquímicos y explicó que para eso no hace falta la privatización. Concluyó señalando que con la integración de la paraestatal en un solo organismo la haría más eficiente, de otra forma las refinarías privadas concurrirían en una traba para la unificación, aunada a la interferencia de Hacienda, ya que en lugar de limitara debería destinarle recursos.
El Ing. José Luis Zepeda Peña, actual presidente de la ANIQ, inició hablando de la importancia de la industria química y petroquímica explicando que de ellas se generan las llamadas industrias ancla. La importancia de esta industria radica en su contribución al producto interno bruto y al valor que se le agrega a los hidrocarburos a través de la transformación del petróleo y gas, produciendo una gran variedad de productos . Además es el sector que ofrece a nivel nacional la capacidad de generar inversión. Indicó que ambas son pilares del desarrollo al ser la industria clave para integrar cadenas productivas ya que al mismo tiempo se obtienen rendimientos que coadyuvan al desarrollo interno, como: crear tecnología, atraer capital y generar empleos.
Mencionó que para que un país desarrolle esas industrias deben existir materias primas, y contar con un mercado interno distinguido. En el caso de México al sumarse el mercado de Estados Unidos y Canadá se convierte en el más grande del mundo, pero surge la pregunta: ¿Por qué México que cuenta con ambos no ha desplegado la industria? Dijo que la respuesta reside en los elementos que afectan la competitividad, o sea, la falta de inversión para lograr tener insumos suficientes y competitivos de los precursores petroquímicos e insumos energéticos, que están circunscritos al Estado. Explica que al no tener inversiones no se cuentan con los recursos para el crecimiento y modernización, esto aunado a que los recursos para la inversión dentro de PEMEX son finitos, y éstos se destinan a los proyectos de mayor rentabilidad, siendo las inversiones en crudo las que absorben la mayoría de estos recursos. Por esta razón se ha limitado el financiamiento en las áreas de refinación, gas natural y petroquímica básica cuya producción está reservada únicamente al Estado. Otros factores que afectan la competitividad son la falta de autonomía de gestión y de normatividad en PEMEX ya que le impiden adecuarse al entorno global y alcanzar niveles de competitividad, servicio y productividad internacional.
Recomendó eliminar la dependencia de importaciones que se tiene, que se realicen las inversiones necesarias para que México por lo menos sea un país autosuficiente en la producción de gas natural, productos refinados y petroquímicos básicos. De esta forma se podrá garantizar el crecimiento del país. Asimismo, dijo que se requiere dotar a PEMEX de autonomía de gestión para que pueda alcanzar mejores niveles de eficiencia tanto en su producción como en sus inversiones. De la misma forma se debe modificar la visión que se tiene de la riqueza del subsuelo realizando un cambio estratégico en el que los energéticos constituyan el motor para el desarrollo de la industria del país. Además, se debe fortalecer y dar facultades a la comisión reguladora de energía y dar el mandato para que proteja a sus consumidores ante prácticas monopólicas.
Mencionó la importancia de Integrar grandes cadenas productivas, pues, no es una casualidad que las transnacionales estén enteramente unificadas, por lo que es paradójico que México tenga divisiones artificiales que lo limitan. De esta manera se generarían empleos directos e indirectos, se reduciría la balanza comercial del sector. Expuso que de lo contrario, continuaría la tendencia decreciente de México aún cuando cuenta con una industria fuerte. Finalizó exhortando a los legisladores a tomar decisiones para encontrar una solución política y económicamente viable ya que todo país desarrollado cuenta con una industria química y petroquímica fuerte, una industria promotora del crecimiento, y México no es la excepción.
El siguiente ponente fue el Ing. Othón Canales Treviño, presidente del Instituto de Ingenieros Petroquímicos. El Ing. Inició su ponencia dando un breviario histórico de PEMEX, en el que mencionó su nacimiento en 1938 como una empresa integrada desde la producción del crudo hasta la fabricación de los combustibles , donde se separaba la parte del estado denominada “petroquímica básica” y la correspondiente al sector privado denominada “petroquímica secundaria”. Señaló que en aquel tiempo esta división funcionó debidamente ya que respondía a las necesidades del momento.
Indicó que dado el tamaño alcanzado por Petróleos Mexicanos se hizo evidente que para tener un mejor control y perspectiva para autorizar inversiones, era necesario dividir a la empresa en unidades de negocio que permitiera entender las rentabilidades de cada uno y hacer más eficientes las inversiones realizadas. Fue así que como se crearon las empresas subsidiarias, colocando a PEMEX Petroquímica dentro de la esfera correspondiente al sector privado con la intención de volcar estas operaciones hacia el capital privado, liberando recursos federales para invertirlos en las operaciones reservadas aún hoy al estado mexicano a través de PEMEX y sus subsidiarias. La idea fue buena, y seguía la lógica de la industria, pero fue creada bajo criterios políticos con el propósito de que ninguna administración pudiera revertirlo. En esta dinámica no se crearon unidades de negocios, sino entidades legalmente independientes. Las subsidiarias se vieron en la necesidad de maximizar su trabajo, para brindar mayor beneficio a la nación y las insuficiencias internas de involucrar al gobierno restringían la libertad de acción de la industria, de aquí que la división de la paraestatal en la aplicación de la lógica económica ha tenido precarios resultados.
La razón de existir de Petróleos Mexicanos es maximizar el valor económico de los hidrocarburos y sus derivados para contribuir al desarrollo sustentable del país. Señaló que la única manera de maximizar el valor en una empresa como PEMEX se logra agregando valor a los productos aguas abajo. Sin embargo, al estar artificialmente fracturada la cadena, se vuelve imposible lograrlo, ya que la lógica de las partes prevalece, y las utilidades se concentran en los primeros eslabones de la misma, quitándole valiosos recursos a los últimos, los cuales acaban por perecer ante la falta de inversión y la obsolescencia.
Finalizó señalando que PEMEX tiene la mejor posición para sacar adelante a nuestro país, pero que desafortunadamente al tomar decisiones sesgadas, al no tener una visión común, al ideologizar temas técnicos y sobre todo por añejos miedos, sólo se ha logrado juzgarle con rigor por ineficiencias inducidas desde ámbitos gubernamentales externos. Exhortó a los legisladores a tomar decisiones valiosas pues la industria petrolera mundial está amenazada por un factor ineludible: el calentamiento global.
El Ing. Carlos Mireles - empresario del sector petroquímico y presidente y director general de Química - abordó el tema señalando la importancia que PEMEX-Petroquímica tuvo en el desarrollo del país, específicamente en el ámbito económico, puesto que producía cantidades importantes de petroquímicos ; sin embargo, entró en un proceso de desinversión severo, porque nunca se le autorizaron los presupuestos de inversión necesarios para actualizar sus tecnologías, construir nuevas plantas o ampliar instalaciones, y en ocasiones, inclusive ni siquiera lo suficiente para proporcionar el mantenimiento preventivo requerido ocasionando el paro y cierre de muchas de sus plantas.
Señaló que una pésima decisión de Pemex ha sido el proceso de liquidaciones voluntarias y anticipadas, lo que provoca el desmantelamiento de técnicos y ejecutivo muy calificados. En consecuencia, todo lo que fue el sector de la industria petroquímica secundaria fue reclasificado como fabricantes de especialidades químicas; perdiendo con ello la protección del exterior que le otorgaba la Ley Petroquímica, la cual sólo autorizaba un 40 por ciento de inversión extranjera en su estructura de capital. Esto provocó que la mayor parte de las industrias mexicanas de este sector fueran adquiridas por los mismos socios extranjeros –dueños de la tecnología.
Dijo que durante la administración de Salinas, se promovió la separación de las cuatro áreas de PEMEX, transformándolas en subsidiarias, con autonomía y presupuesto propio generando una estructura más pesada con incremento de costos y cuadruplicando sus actividades.
Denunció que el control absoluto de Hacienda en todas las decisiones de PEMEX obliga a PEMEX petroquímica a vender a los precios del sur de Texas, los más elevados, con lo que señaló que ninguna empresa en el mundo podría operar sanamente. Por ello, PEMEX Petroquímica y Refinación opera con pérdidas y esto aunado a l régimen fiscal actual de la paraestatal que la ha debilitado y, ante este panorama, vemos que los acreedores se han convertido en los dueños de Petróleos Mexicanos. Mencionó que hubo la propuesta de que se incorporara la participación de los particulares hasta en un 49 por ciento; sin embargo, nadie se quiso asociar. Por ello, en 1996 la nueva petroquímica secundaria de PEMEX deja de ser considerada como un sector estratégico y, desde entonces, el sector privado puede participar en esta actividad secundaria hasta un 100 por ciento de inversión.
Todos los intentos desde hace 30 años de desincorporar a este sector de PEMEX han fracasado y, en este marco, las empresas privadas esperan la baja de los valores fijos para comprarlo como chatarra, quedarse con la mayor parte del mercado mexicano, que genera dependencia del exterior, perjudicando a las PYMES y fomentando la desaparición de más industrias mexicanas por el desempleo.
Al finalizar manifestó la petroquímica y la refinería son un binomio competitivo y es necesario que estén juntas y para que sean rentables es necesaria una cirugía mayor. Se necesita voluntad política y definir con claridad qué es lo que se quiere hacer con este sector.
El Dr. Raúl Livas Elizondo, Director Corporativo de Operaciones de Petróleos Mexicanos, comenzó describiendo a PEMEX como el instrumento para las actividades que le corresponden únicamente al estado. Dijo que la misión es maximizar el valor de los hidrocarburos, construir hacia el desarrollo nacional y satisfacer las necesidades en armonía con la comunidad y el medio ambiente. Explicó que se debe trabajar la falta de entendimiento que hay entre legisladores y especialistas, por ello los legisladores tienen que desarrollar una sensibilidad hacia la opinión pública y hacia los postulados ideológicos de sus concernientes formaciones políticas. En este contexto, deben identificar el rumbo que ofrezca certidumbre y progreso, e indicó que la rentabilidad económica fluctúa con los mercados sujetos a los marcos jurídicos administrativos y regulatorios.
Expuso que la vida sin la petroquímica es difícil de imaginar y por ello la obtención de cada producto ha implicado inversiones cuantiosas en investigación y desarrollo, así como en los activos para su producción. En esta dinámica, los cambios que el mercado presenta requieren de flexibilidad para la toma de decisiones, que permita a las empresas congregar las oportunidades que se presentan día con día. Señaló que la industria no tiene todavía un marco normativo y un orden institucional para promover la inversión. Los complejos se han deteriorado, se dislocaron las cadenas productivas, se perdieron empleos y el déficit en la balanza comercial en este sector continúa deteriorándose. Explica que los competidores de petroquímica son empresas integradas, con presencia global, que están reubicando sus instalaciones hacia sitios que cuentan con ventajas comparativas y con precios de materias primas más competitivos . Señaló que los retrasos en inversiones son una limitante que se traducen en pérdidas financieras. Apuntó que la propuesta enviada por el Ejecutivo no es una iniciativa privatizadora, sino una reforma que da la oportunidad de competir por alianzas que permitan contar con la flexibilidad de adaptarse a un mercado abierto. Dijo que la ausencia del compromiso de PEMEX-Petroquímica con la inversión privada no le ha dejado nada positivo y que si se quiere que las empresas descentralizadas sean exitosas, se requiere de exigirles cuentas, compromiso, y de sujetarlas a las reglas en que se rigen las actividades productivas.
Finalmente, señaló que si todos queremos un PEMEX fuerte, México no puede quedarse atrás por fallas de debate. A la petroquímica la mata un marco legal inadecuado y obsoleto. De acuerdo a la iniciativa del ejecutivo no se busca privatizar, sino darle capacidad para tomar decisiones, siempre y cuando no se pierda el control de esos sectores.
La Ing. Rocío Nahle, que fue asesora de la Comisión de Energía en la Cámara de Diputados en la LIX Legislatura, inició su participación refiriéndose a PEMEX-Petroquímica como el laboratorio de los primeros pasos de la privatización de la paraestatal al privilegiar una visión hacia el exterior e indicó que eso daría resultados devastadores en la serie de la cadena productiva. Explicó que la creación de subsidiarias se inicia con la política de precios de oportunidad o de interferencia, referenciados al mercado de la costa del Golfo de Estados Unidos, los más caros. Uno de los pasos que se tomaron para la privatización fue la creación de filiales dentro de la petroquímica. Las plantas de proceso químico se someten a la peor política presupuestaria y administrativa.
En el análisis se menciona que PEMEX enfrenta límites a su capacidad de ejecución; problemas en su gestión administrativa, selección y asimilación de tecnologías, y desarrollo de los recursos humanos. Con la emisión de la ley reglamentaria en 1995, se esperaba que la industria petroquímica y química se expandiera, y en lugar de convertirla en plan de desarrollo, todos los gobiernos han querido venderla.
Terminó proponiendo que se debe tener voluntad política nacionalista para gestionar el precio de la materia prima a costo para PEMEX-Petroquímica. Asimismo, propone que se debe contemplar a la paraestatal como una sola empresa; dotarla de mayores recursos presupuestario; desplegar la industria paraestatal en forma automática que impulsará el desarrollo industrial en el país creando una cascada de trabajo y recuperar la plantilla de alto nivel con experiencia.
Por su parte el Ing. Abraham Klip Moshinsky, quién fue subdirector de Planeación de PEMEX Petroquímica, abordó 4 temas: la ausencia del tema petroquímica en la propuesta de reforma energética, la relevancia de la integración de la petroquímica con la refinación, el tema de precios de oportunidad y ejemplos puntuales de la falta de competitividad y de lo que está haciendo la normatividad. Comenzó señalando la ausencia del tema de la petroquímica en la propuesta de reforma. Indicó una serie de factores positivos y negativos de la industria, entre ellas: que se cuenta con las materias primas principales, con un mercado nacional que tiene una demanda mucho mayor que la oferta, que México está entre los primeros productores de petróleo en el mundo pero nada de esto es relevante en la producción de petroquímicos, por eso no se le da valor agregado a los hidrocarburos.
Explicó que México ha dejado de operar plantas de amoniaco, y prácticamente ha dejado de producir fertilizantes. Su planta de metanol no tiene economías de escala para operar pues su capacidad es 10 veces menor que la de las nuevas plantas en el mundo. Con todo esto, PEMEX-Petroquímica no es considerado como un organismo estratégico, y por tanto, debe competir en igualdad de condiciones en un mercado abierto; pero su normatividad le resta flexibilidad operativa.
Indicó que si no hay una política clara no vamos ha poder hacer proyectos, y de no tomarse decisiones se perderán hasta mil millones de dólares anuales. Indicó que si el gobierno tuviese una menor dependencia en los ingresos de PEMEX, y éste fuese más eficiente en la administración de sus proyectos de inversión, seguramente se podrían llevar a cabo una mayor relación de proyectos en todos los organismos de PEMEX. Por esto, se debe dar la oportunidad al sector privado de desarrollar la industria petroquímica no básica. Explicó que el tiempo apremia, y en este tipo de industrias se realiza continuamente investigación de desarrollo; sin embargo, PEMEX-Petroquímica ni siquiera cuenta con un laboratorio de investigación y desarrollo.
Con respecto a la relevancia de la integración de la petroquímica con la refinación, dijo que la industria petroquímica mundial esta ligada a la refinación y al gas natural. En México la petroquímica no logra obtener utilidades en la industria de aromáticos porque exporta un despuntado -que no son aromáticos. Apuntó una serie de puntos que se requieren para competir con productos globales pero, primero se tiene que estar integrado en una refinería. Para que se realice este tipo de inversión en el país, se tienen tres alternativas. En primer lugar la nueva planta de aromáticos que tiene que construir PEMEX-Petroquímica. En segundo, está ofrecer al sector privado naftas a un precio que le sea competitivo. En tercero, se encuentra lo más importante que es hacer algo por mejorar las condiciones de la industria.
Explico también que los precios de oportunidad dan la oportunidad de evaluar si un proyecto tiene sentido, y que si eso se quiere, los legisladores son los que tienen que definir las políticas. Por último, dio algunos ejemplos puntuales de la falta de competitividad y de lo que no deja hacer la normatividad, entre algunos ejemplos estaban el temor del funcionario a realizar su trabajo y el manejo de presupuesto y proyectos. Para finalizar dijo que espera que el Legislativo tome las decisiones que permitan un mejor desarrollo de PEMEX por el bien del país.
El Ing. Rafael Decelis, Premio Nacional de Química, inició su ponencia señalando que u na reforma energética significa unificación y vertebración de todos los energéticos primarios de los cuales depende el desarrollo de nuestro país, indicando su destino final. Dijo que esta supuesta reforma no incluye asuntos importantes como el gas y la electricidad. Tampoco ha considerado la integración de PEMEX en una sola empresa. Por eso dijo que es una desintegración y de ninguna manera un reforzamiento. Señalo que no están cancelados los precios de transferencia y armados costos de oportunidad, que modificando el lenguaje se trata de precios y no de costos. Mencionó la importancia de perseguir con vehemencia la integración vertical y horizontal de la industria petrolera y petroquímica dando valor agregado a los energéticos, ya que son palanca del desarrollo nacional.
Por otro lado, señaló que las circunstancias de las reservas mundiales de petróleo y el crecimiento de la petroquímica han sido ignorados en el diagnóstico y en la propuesta de Reforma Energética que ha propuesto el Gobierno Federal. Explica que son asuntos que se tienen que tomar en cuenta en una política de estado sobre nuestra industria petrolera, además de definir el desarrollo de nuestro país.
En resumen explicó que tenemos petróleo para más de 30 años. Que dentro de 25 años, si las guardamos, la tecnología habrá avanzado, será más fácil extraerlas, ya que esas reservas valdrán muchísimas más a valores constantes que lo que hoy vale. Por tanto, indicó que debemos cancelar la exportación de petróleo en los próximos cuatro años. Garantiza con esta acción un recurso petrolero para las próximas generaciones sin problemas. Al concluir propuso exportar energía a cambio de crudo. |