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Reforma Energética ¿En dónde vamos?

 

 

El pasado 8 de mayo inició formalmente el debate sobre la llamada reforma energética en el seno de la Comisión de Energía del Senado de la República. Este espacio de análisis de propuestas es el resultado del acuerdo al que llegaron las cúpulas de los partidos para evitar un “mayoriteo” parlamentario express en la discusión de un tema altamente sensible y polémico en la sociedad como es el futuro de Petróleos Mexicanos (PEMEX). Dicho acuerdo establece que el debate debía realizarse en un proceso abierto a la sociedad y permitir la participación ciudadana para integrar las propuestas de diferentes grupos políticos y sociales, debido a la importancia histórica del petróleo en nuestro país. Sin embargo, la participación ciudadana ha estado acotada a los sectores sociales y académicos más cercanos a las élites partidistas mientras que la mayor parte de la sociedad ha sido un simple espectador del proceso a través del Canal del Congreso.

 

Diversas encuestas de opinión confirman que el debate energético es un tema de profundo interés público y paradójicamente muestran la escasa información que maneja el grueso de la población acerca de lo que se está debatiendo en el Senado [1]. A tres semanas de iniciar los foros sobre la reforma de PEMEX, un primer balance del proceso da cuenta de un debate parlamentario bastante emocional, con una alta división en casi todos los temas expuestos y la incapacidad de los políticos de trascender las diferencias. Es importante señalar que la división ideológica en la mayoría de los temas impide que se cumpla el acuerdo de los partidos políticos de celebrar un verdadero debate con el objetivo de integrar las diferentes propuestas y conciliar las diferencias en un proceso que debiera ser abierto a la sociedad.

 

A ún no se vislumbra algún punto de acuerdo entre los principales partidos en torno a la manera en que se debe reformar el sector en México para garantizar la sustentabilidad del sector, la redistribución de su renta en función de las necesidades del país y en cómo dotar a la industria nacional de mayor eficiencia y transparencia en su conducción . Hasta ahora el debate no ha trascendido a las cúpulas de los partidos, limitando la participación del grueso de la sociedad a ser simples espectadores a través de la transmisión del debate en el canal del Congreso, sin espacios para la participación ciudadana. No obstante el acuerdo de la Junta de Coordinación Política para integrar a los más diversos sectores de la sociedad, por ejemplo, no existió un proceso consultivo previo que permitiera abundar en otros temas relacionados con la reforma energética y de interés para la sociedad. La sustentabilidad ambiental de la paraestatal y la generación de energías alternativas, así como el tema del sindicato, por ejemplo, fueron relegados del proceso de debate.

 

El protagonismo que se suscitó en la intervención de los partidos tras la toma de la tribuna ha funcionado para concentrar la discusión entre sus élites, sin que hasta ahora se aprecie una clara voluntad de negociar y conciliar la diversidad de propuestas. De nada servirá la generación de este espacio de diálogo si los partidos que lo encabezan no son capaces de transformar sus diferencias en propuestas concretas en el espacio temporal que ellos mismos fijaron, que acaba el 15 de julio. Tampoco servirá de nada el proceso de debate si no se celebran mecanismos de consulta ciudadana formales y ordenados que retroalimenten el proceso y coadyuven a cerrar las distancias entre los partidos. Nuestros representantes perderán innecesariamente una oportunidad de desahogar de manera adecuada un problema que concierne profundamente a todos, relacionado con la disminución y agotación eminente de nuestras reservas petroleras, la enorme dependencia de las finanzas mexicanas de ellas y los espacios de opacidad y discrecionalidad que existen en la paraestatal. Asegurar el desarrollo de la empresa más importante de este país es un problema con muchas aristas que, para resolverlo, requiere de voluntad política y de los aportes de muchos sectores y actores sociales que deseen participar en la solución. No hacerlo representará una delegación más del trabajo parlamentario, de nuestras instituciones de representación hacia los vaivenes e intereses de sus élites, en detrimento de la fuerza de la deliberación como motor de una democracia sustantiva.

 

Para conocer lo que pasa en el Senado en cada de unas mesas de debate favor de consultar http://www.fundar.org.mx/ingresospetroleros/reforma_energetica.htm

 

 

 

[1] Ejemplo de ello fue la encuesta realizada por Parametría en mayo de 2008.

 

 

-- Otros especialistas entrevistados --

Aquí encontrará entrevistas realizadas a expertos en relación con los temas tratados durante el debate de la Reforma Energética

 

 

Las opiniones aquí expresadas son responsabilidad del entrevistado y no necesariamente reflejan la opinión de Fundar.

 

 

 

Para mayor información sobre este tema favor de dirigirse a david@fundar.org.mx

 

 

 

 

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