Fundar:: Centro de Análisis e Investigación
 

PRESUPUESTOS SENSIBLES AL GÉNERO EN MÉXICO: UNA INICIATIVA MÁS EMPANTANADA EN EL DISCURSO

Manuela Garza

 

Los presupuestos sensibles al género se refieren a una presupuestación pública que tome en cuenta las diferencias estructurales entre hombres y mujeres; presupuestos sensibles al hecho de que habemos muchos tipos de hombres y muchos tipos de mujeres y que por lo tanto las políticas públicas nos afectan de manera distinta; presupuestos que intentan deconstruir el mito del ‘homo economicus' no solo para visibilizar a las mujeres y a las niñas dentro de la economía, sino también y sobre todo para cerrar las brechas de desigualdad social, económica y política entre hombres y mujeres.

 

La iniciativa de presupuestos sensibles al género no es nueva en México —a pesar de que siempre parece comenzar. Tampoco nace en el seno de las Cámaras, ni de los gobiernos —a pesar de que se han apropiado del tema. Se trata más bien de un esfuerzo de la sociedad civil organizada, a través del movimiento de mujeres. Desde hace más de diez años, dicho movimiento denuncia la manera en que la política pública en general y la política presupuestaria en específico sostienen y reproducen la desigualdad de género. Estos esfuerzos, a través del seguimiento exhaustivo al gasto etiquetado para mujeres —como un primer paso hacia presupuestos sensibles al género— también ponen el dedo en el renglón en términos de transparencia presupuestaria y rendición de cuentas.

 

Uno de los grandes logros de este trabajo ha sido poner el tema del género y de los presupuestos sensibles al género en la agenda pública y establecer mecanismos de diálogo y colaboración con actores gubernamentales en distintos niveles. Un ejemplo paradigmático es el de la Secretaría de Salud y/o el del Instituto Nacional de las Mujeres quienes de la mano de las organizaciones civiles lograron incorporar el tema dentro de sus agendas y formular propuestas concretas en torno a analizar y formular el presupuesto incorporando la perspectiva de género. Por otro lado, encontramos el trabajo del Legislativo particularmente a través de la Comisión de Equidad de Género en cuyo seno —y en colaboración con la sociedad civil— nace la exigencia por sostener y aumentar el gasto etiquetado para mujeres en la etapa de aprobación del presupuesto.

 

Todos estos son logros importantes. El hecho de que hoy contemos con Institutos de la Mujer en las entidades federativas, con áreas dedicadas a la equidad de género en las dependencias gubernamentales, y con un centro de investigación sobre estudios de género al interior del poder legislativo, son todas iniciativas bienvenidas y que debemos reconocer. Sin embargo, esto no es suficiente.

 

No es suficiente porque a la fecha, y después de más de una década de trabajo, en México no contamos aún con presupuestos sensibles al género. No es suficiente porque cada año la discusión es la misma y porque a pesar de que en sexenios pasados ha habido esfuerzos concretos por formular presupuestos desde esta perspectiva, estos no han tenido continuidad. Es insuficiente porque el tema de la transparencia presupuestaria y la rendición de cuentas no solo sigue siendo un tema sin resolver, sino que —como lo demuestra el Índice Latino Americano de Transparencia Presupuestaria— vamos retrocediendo; finalmente, porque nos hemos quedado estancada/os en discutir el tema desde la perspectiva del gasto etiquetado para mujeres. A más de diez años de trabajo interinstitucional, esperaríamos mayor voluntad política para pasar del discurso a la práctica.

 

Es en este contexto en el que en Octubre de este año la LX Legislatura —a través de la Comisión de Equidad de Género y del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género— organiza el Foro Nacional de Presupuestos para la Igualdad entre Hombres y Mujeres. Dicho foro se presenta como un espacio multi-disciplinario e interinstitucional para abrir —una vez más— la discusión en torno a los presupuestos sensibles al género en México. A pesar de la relevancia de un foro como este —el cual contó con la participación de actores tradicionalmente cerrados a esta discusión como el Secretario de Hacienda y los presidentes de las Comisiones de Presupuesto y Hacienda Pública— lo que salta inmediatamente a la vista son dos hechos preocupantes:

 

•  En principio, que al interior de las dependencias públicas, particularmente la SHCP, y de algunas comisiones legislativas, existe un desconocimiento total sobre lo que el género y la desigualdad de género significan. A pesar de que el concepto tiene años en la agenda pública y que es el tema de moda en los discursos públicos, éste se sigue (mal) entendiéndose como un tema exclusivamente de mujeres. Esto se hace evidente en las declaraciones del Secretario Carstens cuando justifica su presencia en dicho foro en torno ‘a la prioridad que el gobierno federal le da a los grupos marginados '. Las mujeres, en este sentido, y a pesar de ser el 54 por ciento de la población, seguimos siendo consideradas como una minoría, como un grupo al margen; se hace notar también en las declaraciones inaugurales de Senadoras del Partido Acción Nacional, que piden al Secretario de Hacienda ‘mayores presupuestos para cosméticos y medias'. No se entiende lo que para estas alturas debería de ser evidente: género no es sinónimo de mujeres. El género es la construcción social de la diferencia sexual, y dentro de este proceso de construcción social la economía y la política pública juegan un rol determinante. No se entiende, por lo tanto, que estamos hablando de políticas públicas que entiendan los roles diferenciados entre hombres y mujeres y que coadyuven a una distribución no solo más equitativa de los recursos, si no que contribuyan a deconstruir los roles que reproducen la desigualdad social, política y económica entre los sexos. En este sentido, dichas declaraciones evidencian el enorme trabajo de sensibilización que aún tenemos por hacer.

•  Lo segundo es el lamentable hecho de que cuando los y las actores públicos hablan de presupuestos con enfoque de género, se estancan en la discusión del gasto etiquetado para mujeres, y creen, que al tener recursos asegurados para dichos programas han logrado incorporar la perspectiva de género en los presupuestos públicos. Aquí, vale la pena hacer un paréntesis. El gasto etiquetado para mujeres es indispensable para avanzar hacia la equidad en un contexto en donde —en efecto— las mujeres se ven afectadas de manera negativa por las políticas públicas. Esto, pues, constituye un primer paso hacia cerrar las brechas, pero no es el objetivo principal y ni final de los presupuestos sensibles al género. Por otro lado, el gasto etiquetado es esencial en términos de transparencia presupuestaria, mucho más en un contexto de opacidad como el que vivimos hoy; esto, es evidente en el caso del gasto etiquetado para mujeres dentro del sector salud, en donde se canalizan todos los recursos a través del Seguro Popular, y es imposible darles seguimiento puntual y transparente. En este sentido, el trabajo de la Comisión de Equidad de Género y de organizaciones como Fundar de dar seguimiento al gasto etiquetado sigue siendo vital. Ahora bien, el problema es que parece que no logramos ir más allá. El problema es, que cada año, las organizaciones civiles y la Comisión de Equidad de Género tienen que dar la misma batalla por asegurar estos recursos porque cada año la SHCP los elimina de los documentos presupuestarios.

•  Finalmente, preocupa que en estos foros se presente el tema de los presupuestos sensibles al género como un tema de vanguardia, y/o iniciativas innovadoras cuando quienes llevan más de una década impulsando este tema saben que no lo son. Es más, sabemos que deberíamos de haber logrado mucho más de lo que tenemos. Pareciera que estamos siempre en la meta de salida a pesar de los esfuerzos ya descritos. Es urgente que quienes hoy se encuentran en los círculos de toma de decisión no solo sean más sensibles a la relevancia del tema, sino que hagan el esfuerzo de incorporar el trabajo realizado por otras comisiones, otras legislaturas, otras y otros funcionarios de gobierno, así como —y principalmente— el trabajo realizado por las organizaciones civiles. En este sentido, la exigencia de Fundar en este foro en torno a que el Legislativo y el Ejecutivo abran espacios formales de participación a la sociedad civil es sumamente relevante. La sociedad civil organizada en momentos tiene un contacto más directo con la sociedad, y en el caso de los PSG tiene el ‘know how' y por lo tanto su conocimiento y experiencia no son reemplazables.

Es así que en este foro Fundar formuló las siguientes propuestas para dar pasos hacia adelante en materia de presupuestos sensibles al género:

1) Hacer más incluyente el proceso de formulación de políticas, programas y presupuestos;

2) Hacer más abierto y vinculante el proceso al interior del legislativo, que no debe limitarse, además, sólo al presupuesto, sino a la evaluación de la política pública. Las y los legisladores no deben solo centrarse en la etiquetación de los recursos: deben involucrarse más exhaustiva y contundentemente en términos de planeación y ejecución. Y el tema de PSG debe formar parte de todas las comisiones y no solo de la Comisión de Equidad de Género.

3) Transformar el sistema de evaluación del desempeño del gasto, que actualmente es un modelo de control presupuestario, y no uno de evaluación;

4) Y la más evidente: hacer más exhaustiva, útil y oportuna la información generada por las dependencias.

El tema, como ya dijimos, no es nuevo. Ya hay experiencias a nivel nacional y hay un sin fin de experto/as y activistas en el tema. Esta/os tienen que ser incorporados dentro de los hoy por hoy cerrados espacios de discusión en materia de presupuestos públicos. Si el género como concepto se incorpora solo en el ámbito discursivo y no en el práctico (presupuestario) entonces no solo no avanzaremos, sino que iremos hacia atrás en tanto que bastará decir ‘género', ‘equidad' o ‘mujeres' para hacerle creer a la ciudadanía que las políticas públicas responden a dichas necesidades. Ya lo hemos dicho antes: la política pública sin acciones presupuestarias concretas no es más que demagogia. El México actual —a varios años de transición democrática— exige y merece más.

 

——oo00oo——

© 2005 FUNDAR Centro de Análisis e Investigación
Cerrada de Alberto Zamora No. 21, Col. Villa Coyoacán, Del. Coyoacan, C.P. 04000, México DF. Tel. 55543001 fundar@fundar.org.mx