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LA SALUD DE LA MUJER NO SE REFLEJA EN EL PRESUPUESTO FEDERAL

 

Con el fin de utilizar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) como una herramienta real para disminuir la morbilidad y mortalidad materna, se realizaron esfuerzos conjuntos de las y los legisladores con diversas organizaciones de la sociedad civil para desagregar el gasto, a fin de poder darle un seguimiento puntual a programas y acciones fundamentales en salud, tanto en el ámbito federal como estatal, particularmente en salud sexual y reproductiva y equidad de género, incluyendo salud materna y mortalidad materna.

 

Un problema en salud complejo sobre el cual hubo un esfuerzo importante e innovador para desagregar el gasto se manifiesta en los ramos 12 y 33, y es la atención en salud dirigida a las mujeres durante el embarazo, parto y puerperio (42 días posteriores al parto).

 

En este sentido, la discusión ha girado en torno a si es o no deseable incorporar indicadores de proceso a los documentos presupuestales, es decir, indicadores para saber si se están identificando y resolviendo problemas durante la operación de los programas. Para impulsar cambios, organizaciones interesadas comenzaron a promover acciones de incidencia en el ámbito estatal, entendiendo el contexto determinante del federalismo en la entrega de los servicios de salud.

 

En la propuesta de PEF para 2008 presentada por el Ejecutivo, el gasto etiquetado para salud de la mujer en el Ramo 12 significa una ínfima parte de los recursos si se compara con lo establecido a través del Seguro Popular. Apenas 1.54 por ciento, en comparación con 63.70 por ciento que representa el Seguro Popular del total del presupuesto de dicho ramo. En las intervenciones determinadas en el SP, están contenidas todas las referentes a salud sexual y reproductiva y salud materna, y aunque el parto represente la mayor ocupación de camas hospitalarias en los establecimientos que atienden la población abierta, la posibilidad de control y seguimiento del gasto es prácticamente nula.

 

Lejos de mejorar, la estructura del Proyecto del PEF 2008 profundiza la opacidad en la ejecución del gasto público. Por ejemplo, en el Programa Presupuestario “Atención integral de la mujer, salud materna, perinatal y reproductiva” establece como Indicador de Desempeño la “Cobertura de atención de parto por personal calificado” proyectando que para 2008 se cubrirá en 92 por ciento. Sin embargo, la última Encuesta Nacional de Salud Reproductiva indica que en Chiapas 53 por ciento de los partos no son atendidos por personal capacitado. Es decir, en el Proyecto de PEF 2008 el indicador no refleja las realidades estatales y locales, utilizando un promedio nacional que oculta graves deficiencias.

 

Propuestas de la sociedad civil

 

Con carácter de urgente, se propone establecer un artículo en el Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación 2008 que estipule transparencia y rendición de cuentas del gasto asignado al Seguro Popular. En los Acuerdos de Coordinación del Seguro Popular, firmados entre el secretario de salud federal y los gobernadores está incorporado un Anexo (particularmente el IV), en el cual se estipula el destino del gasto, no obstante no hay una rendición pública sobre el cumplimiento de lo comprometido en dicho anexo. Resalta que para julio del presente año dichos acuerdos aún no estaban firmados, lo que permite el mal uso de los recursos.

 

No sólo es preciso establecer mecanismos de rendición de cuentas permanentes, sino reconstruir una estructura coherente entre el ejercicio presupuestal e indicadores acordes entre los objetivos de los programas sectoriales —incluyendo sus estrategias y acciones específicas— y los diagnósticos y ejecuciones programáticas locales.

 

Ejemplos anteriores de opacidad

 

El Seguro Popular absorbió y pasó a ser la vía de asignación del gasto dirigido a la atención del embarazo, parto y puerperio. Tan es así que para el año 2006 de los 2,413,400,000 de pesos asignados al programa Arranque Parejo en la Vida, el 94.6 por ciento —2,302,500,000 de pesos— se canalizó a través del Seguro Popular.

 

En términos presupuestales, esto significa que la responsabilidad del diseño o etiquetación del presupuesto hacia acciones puntuales para disminuir la mortalidad materna queda bajo la responsabilidad de los Servicios de Salud Estatales. Este hecho resulta crucial porque algunos sistemas de salud estatales han marginado el problema.

 

La opacidad, por lo demás, es persistente. A pesar de que la estrategia del Ramo 12 -Salud- califica a la salud materna y la mortalidad materna como problemas en salud prioritarios, es imposible darle seguimiento al gasto asignado en cualquier documento presupuestal o de la Secretaría de Salud. Tal opacidad, aunada a las facultades de las entidades sobre el uso de los recursos asignados, ya sea por el Ramo 12, incluido el Seguro Popular, o por el 33, dificulta la utilización del gasto en lo que se plantea como prioridades en salud a grupos pobres específicos. Asimismo, se hace vulnerable a las estrategias y acciones que se venían desarrollando hacia esos grupos y sus problemáticas.

 

Para escuchar información sobre el Foro por la Salud de las Mujeres, análisis desde el Legislativo y la Sociedad Civil -que se llevó a acabo el 19 de septiembre- dar click aquí s

 

Para mayores informes: Daniela Francisca Díaz Echeverría genero@fundar.org.mx

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