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Caída en los ingresos petroleros, ¿sinónimo de un futuro incierto?

 

Hay dos temas cruciales en la agenda nacional actual, y que por su importancia y aparente disociación vale la pena detenernos un momento a analizarlos. Por un lado, la disminución de los ingresos petroleros: de acuerdo a datos del último Informe Trimestral publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público estos disminuyeron en 1.7 por ciento en términos reales. Por el otro lado, se comienza a perfilar la discusión de la tan esperada Reforma Energética que, explican, el país necesita desesperadamente. ¿Será esto una coincidencia? Definitivamente, no. ¿Cuál es el hilo que une estos sucesos? La caída tan drástica que se observa día a día en el yacimiento petrolero más importante del país, Cantarell, y a la baja capacidad de incrementar las reservas de petróleo. Permítame explicarle.

 

Desde 2006, se puede observar una caída gradual en la producción de petróleo. De 2006 a 2007, la producción diaria de petróleo cayó en 170,000 barriles diarios ocasionando que el sector público recibiera recursos petroleros inferiores en 12.4 miles de millones de pesos reales. Es importante señalar que esta situación se suscitó a pesar de que el precio promedio de la mezcla mexicana del petróleo durante 2007 fue superior en 16 dólares por barril a lo proyectado en la Ley Federal de Ingresos y en 4 dólares al promedio observado durante 2006.

 

Esto quiere decir, que lo que está manteniendo el nivel estándar de los ingresos petroleros que obtiene el gobierno durante cada ejercicio fiscal son los altos precios del petróleo y no un incremento en la producción del hidrocarburo, en las ventas o en las exportaciones. Así es. Son los elevados precios del petróleo. Lo más grave de este escenario es la volatilidad de ese precio que depende en gran medida de la dinámica del libre mercado.

 

Este contexto pone a la economía mexicana en un estado de vulnerabilidad debido a que el sector público depende en gran medida de los ingresos petroleros. Desde hace aproximadamente dos décadas, los ingresos del sector público se han encontrado compuestos en una tercera parte por ingresos provenientes de la venta de hidrocarburos, relación que ha ido aumentando durante los últimos años debido a los históricos precios de ese recurso natural. Entonces, dado este panorama tan incierto, en el cual los precios petroleros pueden moverse en cualquiera dirección en cualquier momento, ¿qué significa esto para las finanzas públicas mexicanas? ¿Y qué medidas ha tomado el Estado mexicano para enfrentar esta situación?

 

De inicio, el año pasado el Poder Legislativo aprobó una reforma hacendaria la cual pretende incrementar los ingresos tributarios con el objetivo de disminuir poco a poco la dependencia de los ingresos petroleros. Sin embargo, ésta no será suficiente, ya que los cambios que se aprobaron pretenden incrementar la recaudación en 3 puntos del Producto Interno Bruto (PIB) y los ingresos petroleros actualmente representan casi 10 por ciento del PIB.

 

Es importante señalar que por muchos años PEMEX tuvo un régimen fiscal que “exprimió” a la empresa, dejándole pocos o nulos recursos para reinvertir en infraestructura o en exploración. Por esto, en la actualidad, PEMEX es una empresa sumamente endeudada, y quizá con poca capacidad para encontrar nuevas fuentes de petróleo. He aquí donde entra la discusión que promete dominar la agenda política en las próximas semanas: la de la Reforma Energética.

 

Aún no sabemos en qué sentido vendrá ni cuáles son las propuestas que mandará el Ejecutivo al Congreso para explorar y encontrar más yacimientos que incrementen la explotación del recurso natural. Lo que sí sabemos es el escenario que se acaba de describir: los precios del petróleo son inciertos, la producción está cayendo y nuestro erario depende enormemente de estos recursos. Por esta razón es importante analizar y evaluar las opciones que tiene el sector para continuar garantizando los beneficios de la renta petrolera. Es importante que analicemos las propuestas que introduzcan los legisladores y que analicemos cuál es la mejor estrategia no sólo para PEMEX, sino para todos como nación.

 

Por esta razón, este año nos daremos a la tarea de monitorear, analizar e informarle todo lo que usted necesita saber para entender y crearse una opinión sobre la nueva Reforma Energética. Para empezar, en este número le presentamos un mapeo inicial del posicionamiento de las diferentes fracciones parlamentarias en relación con el tema energético. Asimismo, hemos incluido diferentes artículos relacionados con el avance en el ejercicio del gasto, los programas sectoriales y los derechos humanos para ofrecerle un panorama general de la conducción del actual gobierno.

 

Esperamos sea de su agrado.

 

Rocío Moreno

rocio@fundar.org.mx

 

 

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